Oportunidades y amenazas para el comercio internacional

La crisis desencadenada en los últimos meses de 2008 repercutió sobre el comercio internacional. El caso argentino no fue la excepción y tanto sus exportaciones como sus importaciones se vieron afectadas por el desplome de la demanda externa y la caída del nivel de actividad.

El año 2009 fue un año atípico para el mundo y para la Argentina, en medio de una crisis financiera internacional sin precedentes con fuertes repercusiones en los niveles de actividad y en el comercio internacional. Ante este contexto, los saldos exportables del mundo crecieron principalmente durante la primera etapa del año.

Por su parte, la Argentina cambió la tendencia que venía mostrando desde la salida de la convertibilidad en materia de comercio internacional. El superávit creciente (+30% anual) exhibido en el transcurso del año se explica exclusivamente por un menor nivel de importaciones (–35% anual) consecuencia del menor nivel de actividad e inversión. Por su parte, la menor caída de las exportaciones (–23% anual) se explica por una base de comparación baja enmarcada por el conflicto entre Gobierno-campo durante el primer semestre de 2008.

La caída de las exportaciones durante el último año se explica por el efecto conjunto de precios (–15% anual) y cantidades (–9% anual) alcanzando un monto de US$ 55.000 millones. Sin embargo, no todos los rubros siguieron esta tendencia.
• Las manufacturas de origen agropecuario (MOA) no sufrieron modificaciones en las cantidades exportadas respecto al año anterior.
• Combustibles y energía registraron aumentos en las cantidades exportadas de 24%, explicado por excedentes generados en la abrupta caída del nivel de actividad.
• Las manufacturas de origen industrial (MOI) cayeron 17%, consecuencia de una caída de 12% en los precios y de 5% en las cantidades.
• Las exportaciones de productos primarios (PP) mostraron una contracción de 46%, resultado de la necesidad de proveer al sector productos de MOA de materias primas en el contexto de la fuerte sequía sufrida durante el último año.

En lo que respecta a las importaciones, descendieron 35% alcanzando un monto de US$ 60.000 millones. Esta reducción obedeció a una caída conjunta de precios (–13% anual) y cantidades (–25% anual). Asimismo, todos los usos económicos redujeron sus montos importados respecto a 2008. Los bienes intermedios y de capital, principales usos económicos importados, cayeron 40% y 32% respectivamente a consecuencia de la menor actividad industrial y el deterioro marcado de la inversión.
En lo que respecta a los orígenes y destinos, el principal socio comercial continúa siendo Brasil. Representó 20% de las exportaciones argentinas y 30% de las importaciones. Sin embargo, la Argentina no es el principal socio comercial brasileño. En 2008 fue el cuarto proveedor brasileño, representando 9% de las importaciones brasileñas. Por otro lado, la Argentina representa 7% de la demanda externa de productos brasileños. Desde 2004 la Argentina viene mostrando saldos comerciales bilaterales negativos, acumulando este año US$ 1.500 millones.

Perspectivas 2010

Se observaron recientemente señales de recuperación de la economía mundial y del volumen de comercio internacional. Este comportamiento respondió en gran medida al impulso originado por los programas de estímulo fiscal y monetario implementados por diversos países que, aunque positivos en el corto plazo, encierran un riesgo latente para el comercio internacional poniendo en duda la continuidad de la reciente recuperación. Al estimular la demanda, parte de estos recursos inevitablemente terminan beneficiando a los socios comerciales vía un incremento de las importaciones. Al no haber políticas de coordinación comercial y queriendo minimizar lo más posible esta suerte de “efecto derrame”, dichos planes se han aplicado en algunos casos a la par de medidas proteccionistas con el riesgo que genere una escalada que mine la tendencia alcista del intercambio comercial observada durante los últimos tiempos.

Existe el riesgo de que continúe en aumento el “proteccionismo de baja intensidad”, a través de la re-implementación de subsidios a la exportación y el uso más frecuente de salvaguardias, derechos antidumping, licencias de importación y derechos compensatorios, etc. Una de las principales amenazas para la recomposición de los flujos comerciales es la escasez de financiamiento.

No obstante, los importantes descensos registrados en el comercio exterior argentino durante el transcurso de 2009, cambiaron su tendencia en el último bimestre del año ayudados por la base de comparación de esos meses que ya estaba afectada por la crisis internacional.

Consecuentemente, en 2010 se prevé un monto de exportaciones en torno a US$ 65.000 millones lo que implica un crecimiento de 17% en el año. Este aumento se dará en todos los rubros exportados. El crecimiento pronosticado para la economía brasileña de 5% ayudará a la recuperación de las exportaciones argentinas de metales básicos, automotriz y el resto de las MOI. Asimismo, el mejor desempeño de las economías asiáticas previstas para este año (+ 8%) generará mayor demanda de alimentos y junto a una mejor perspectiva del agro en general y de las cosechas en particular, se espera un crecimiento en las exportaciones de PP y de MOA, en particular la de la industria aceitera.

Reflexiones finales

El comercio internacional constituye uno de los factores estimulantes del crecimiento. En este sentido, y ante los efectos de la crisis, es fundamental que los países entiendan lo importante de evitar medidas proteccionistas que pongan en riesgo el crecimiento económico mundial.

La OMC puede contribuir a suavizar los efectos de la crisis sobre el comercio. Para ello, debe promover la coherencia de las políticas económicas globales, a través del monitoreo de las medidas comerciales y de estímulo implementadas por los países miembros y el apoyo técnico.

La crisis actual nos enfrenta a una importante retracción del comercio mundial. No obstante, para amortiguar sus impactos en el comercio, se requerirá mucho más que acuerdos comerciales. Debemos tener en cuenta las asimetrías productivas qua hay hacia dentro de nuestros países con relación al mundo desarrollado, de forma de preservar los procesos de desarrollo industrial de nuestras economías. En este sentido, y frente a la reapertura de las negociaciones Mercosur-UE y la Ronda Doha, las concesiones en la negociación de NAMAs por parte de los países en desarrollo deben ser acordes a esta realidad en el camino de lograr mayores oportunidades en productos agrícolas por parte de las economías desarrolladas.

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Comercio Exterior
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